dolceborgo.com

ROMA

¿Saben la historia del barrio en el que se están alojando?

Jun 2026 3 min de lectura

Borgo Pio, en pleno corazón de Roma, no es solo una calle pintoresca: es un lugar donde la vida cotidiana convive —y a veces se deja abrumar— por siglos de historia. Mucho antes de tener este nombre, en tiempos de la antigua Roma, la zona era conocida como Ager Vaticanus, un territorio de sepulturas monumentales. Aquí se levantó en el año 135 d.C. el mausoleo del emperador Adriano, hoy convertido en el icónico Castillo de Sant’Angelo.

En el año 848, el barrio pasó a formar parte de la Civitas Leonina, una ciudad independiente protegida por las murallas ordenadas por Papa León IV. Estas defensas se conectaban con el famoso Passetto di Borgo, un pasaje elevado que permitía a los papas escapar hacia el castillo en momentos de peligro.

Durante siglos, este barrio fue punto de encuentro de peregrinos de toda Europa —francos, sajones, lombardos y germanos—, y de estos últimos deriva su nombre: Borgo, que en su lengua significaba “asentamiento fortificado”. Ya en el año 1300, Dante Alighieri mencionaba en la Divina Comedia la multitud de fieles que llegaban para el primer Jubileo, una tradición que continúa hasta hoy, cuando cada 25 años el Vaticano abre sus puertas a millones de peregrinos. El gran auge del barrio llegó en el Renacimiento, impulsado por la poderosa familia Familia Médici. Fue en ese contexto que Papa Pío IV dio nombre a Borgo Pio. En aquellas épocas, estas mismas calles eran recorridas por artistas como Raffaello Sanzio, comerciantes, cardenales, médicos papales… y también cortesanas, figuras habituales en la vida social de la Roma renacentista.

Borgo Pio

En 1586, Papa Sixto V integró oficialmente el Borgo como el rione 14 de Roma. Décadas más tarde, en 1665, Gian Lorenzo Bernini completó la majestuosa columnata de la Plaza de San Pedro, transformando para siempre el perfil del barrio. Con el tiempo, la aristocracia se mudó y el Borgo pasó a ser hogar de artesanos, religiosos y trabajadores del Vaticano.      En 1870, con la unificación del Reino de Italia, el barrio vivió momentos de tensión: muchos de sus habitantes querían seguir ligados al Vaticano, pero finalmente pasó a formar parte del nuevo Estado.

Hoy, Borgo Pio es una calle peatonal vibrante, de seis cuadras largas, llenas de color, edificios bajos y fachadas históricas.

Desemboca en una de las entradas principales de la Ciudad del Vaticano, custodiada por la Guardia Suiza con sus inconfundibles uniformes. A lo largo de la calle van a encontrar heladerías, restaurantes típicos, tiendas de souvenirs y pequeños comercios que conviven con panaderías de siempre y negocios familiares atendidos por gente de todo el mundo.

Y en medio de todo esto, su hogar por unos días. Porque a lo largo de los siglos, Borgo Pio ha sido mucho más que un barrio: desde la época de Papa Pío IV, cuando se pensó para recibir peregrinos, hasta hoy, ha sido anfitrión de millones de viajeros. Su departamento continúa esa tradición: ofrecer hospitalidad en un lugar donde la historia, la belleza y la vida cotidiana se mezclan. Caminar por estas calles no es solo visitar Roma… es formar parte de su historia. 

SEGUÍ EXPLORANDO

Más historias de Italia